Un cielo sin luna

Un cielo sin luna: El Islam en China

UN   CIELO   SIN   LUNA
El Islam en China

Daniel Rueda Candil

Contenido

Este trabajo realizado para la asignatura Historia de las Religiones de Asia Oriental e impartida por el profesor Antonio José Domenech del Río nace de la idea de indagar un poco sobre una de las religiones minoritarias en China y que por limitaciones de tiempo no se puede impartir dentro de la misma: el Islam.

Con este objetivo, he iniciado mi investigación con el documento de Crossley, aunque finalmente me he decantado por fragmentos académicos de las obras de Yang y Kaltman que he traducido con la finalidad de resaltar las ideas principales de ambos textos y adquirir la capacidad de reflexionar con criterio sobre los aspectos tratados. Además he citado un pequeño artículo de divulgación que viene en consonancia con una de las cuestiones que se plantean más adelante.

 

Venus

China es un país donde conviven multitud de etnias y pensamientos distintos, pero esto no es sinónimo de tolerancia y respeto. Nadie puede escapar del control de las reglas chinas y la población islámica no es una excepción. Es cierto que muchos de los desafíos que tienen que superar son los mismos que siglos atrás, siglos en los que sus pequeñas y aisladas comunidades han sobrevivido en circunstancias bastante inhóspitas, pero muchos otros son el resultado de la transformación hacia una sociedad cada vez más globalizada.
Yang señala en su obra que hay analistas como Raphael Israeli o Michael Dillon quienes argumentan que el Islam es una religión casi inevitablemente rebelde y que los musulmanes en general suponen un problema para un estado no-musulmán. Este rechazo inicial es un camino de doble sentido ya que los musulmanes en China viven como comunidades minoritarias en medio de una población que bajo su punto de vista son unos ‘come cerdos’ politeístas.

Sobre el dos por ciento de la población China es musulmana, es decir, un total de más de veinte millones de personas, incluyendo casi diez millones de etnia Hui, más de ocho millones de etnia Uigur y otras muchas minorías. Por tanto, a pesar del pequeño porcentaje, nos encontramos ante una población musulmana mayor que la de otros estados que tienen establecido el Islam como religión oficial.

Los Hui hablan principalmente lenguas sino-tibetanas y los Uigur lenguas túrquicas. Antiguamente todos los musulmanes chinos eran denominados de la misma forma, posteriormente, el estado comunista reconoció y le dio nombre oficial a cada grupo por separado y creó un organismo regulador para sus actividades.

Al comienzo del comunismo los musulmanes estaban más tolerados bajo los lemas de igualdad económica y libertad de religión, pero no ha sido siempre así desde entonces, habiendo periodos especialmente difíciles durante la década de la Gran Revolución Cultural Proletaria que dio lugar a un periodo de no aceptación por parte de los nacionalistas anti étnicos y antirreligiosos. Los Hui en especial fueron víctimas de este odio que desembocó en numerosas críticas y persecuciones, en el cierre de mezquitas y en masacres donde murió un centenar de Hui.
Pero como todo en  lo que viene siendo este tema no es algo puramente unidireccional ya que en la actualidad muchos de los musulmanes chinos han comenzado a peregrinar a la Meca lo que ha producido una crítica de algunas de las prácticas autóctonas chinas propiciando la entrada de ideas de los sectores más radicales del Islam. Esto provocó un aumento en el activismo político de muchos musulmanes en especial los de etnia Uigur en Xinjiang con protestas de tipo medio ambiental en contra de los ensayos nucleares y de tipo social contra el incremento de inmigrantes Han a la región.

El grupo étnico Hui está conformado por descendientes de comerciantes y soldados persas, árabes, mongoles y turcos que se establecieron hace siglos en China y se casaron con mujeres de etnia Han. En sus comienzos constituyeron una comunidad anti jerárquica de la sociedad, los eternos inmigrantes, ya no solo por tener una cultura completamente diferente a la tradicional china si no porque a pesar de más de mil trescientos años de matrimonios mixtos, todavía están considerados como una raza aparte. Incluso su nombre, ‘hui’, en chino significa ‘regresar’ como si estuvieran destinados a marcharse.
Además, existen muchos conflictos de identidad dentro de los propios Hui ya que están más cercanos a la cultura Han que otros grupos musulmanes a pesar de que los sectores más conservadores de su estructura social están aferrados a una no integración.

Los Uigures, de origen mongol y manchú, en contraposición de los ya nombrados Hui, son el grupo menos integrados en la sociedad china debido a factores tanto históricos como sociales. A pesar de ello, ni ellos se escapan de la reciente apertura de China al mundo y a la nueva era de las comunicaciones.

En la década de los noventa, se inicia con fuerza un movimiento independista por parte de esta etnia en Xinjiang, explotando la situación en 1997 junto a bombas en un parque de Beijing y en dos autobuses con población civil. Desde entonces se ha agravado considerablemente la frecuencia de los conflictos en la zona que reclaman como suya, la Turkestán del Este.
Enfatizan en su larga historia en la región que se ha convertido en su mayor alegato, no obstante, a pesar de la imagen de unidad que pueda generar esta causa común, el pueblo Uigur está fragmentado por conflictos religiosos, territoriales y de discrepancias lingüísticas.

Internet ha promovido recientemente el conocimiento sobre esta etnia iniciando campañas de apoyo internacionales a favor de su causa separatista a pesar de que el gobierno chino ha manifestado en varias ocasiones que suponen una verdadera amenaza terrorista nacional e internacional. Esto podemos observarlo claramente en el artículo de Díez donde se retrata la sociedad Uigur como ciudadanos desamparados de segunda, campesinos explotados por un gobierno autoritario que solo se interesa por sus recursos minerales.

Los Hui se han mantenido al margen tanto de los movimientos separatistas de los Uigures como de los altercados terroristas en Xinjiang ya que no quieren ser relacionados con esos conflictos. Sin embargo, se han visto en una posición delicada tras los sucesos transcurridos desde el 11 de Septiembre de 2001.
El imán de la gran mezquita de Xi’an, hace hincapié en que el Islam es una religión de paz, y critica tanto la actuación de los radicales islámicos como la respuesta de violencia por parte de los Estados Unidos.

 

Mercurio

Fuera de su tierra natal, las comunidades Uigur viven en un clima de odio mutuo con los Han, la etnia mayoritaria en China. Por un lado los Han ven a los Uigur como fieras sin amaestrar, que no se duchan, vendedores de droga y ladrones. Muchos de estos Han no quieren tener relación ninguna con ellos, ni siquiera con los que tienen un empleo legal, ya que son unos terroristas a sus ojos, sean cualesquiera sus circunstancias.

Dejando de lado prejuicios, los principales hechos que se le recriminan son que constituyen un pueblo primitivo no integrado con la sociedad China, lugar donde viven, y que debieran estar más interesados por el progreso del país y no solo en sus propios asuntos.
Muchos Uigures que no son criminales, son plenamente conscientes de esta situación y opinan que son ellos mismos los que deben hacer cambios, empezando por adquirir más educación y trabajar duro para tener una vida mejor, eso sí, sin perder su identidad propia, lo que es para los Uigures peor incluso que ser pobre.

La parte que sí lo son supone un riesgo para la sociedad china que ha diseñado campañas expresamente para reducir el crimen en este sector de la sociedad. Consisten en localizar las personas indocumentadas y aquellas que no tienen un trabajo y mandarlos de regreso hacia Xinjiang.

En Shanghái las relaciones entre la población Han y Uigur son especialmente malas, donde son abiertamente marginados y vigilados por la policía, sobre todo en verano para intentar evitar los robos a los turistas Han o el tráfico de hachís.
Por otro lado, en Beijing se vive un clima de más aceptación ya que la mayoría de la población Uigur tiene un empleo y vive de forma aislada pero tranquila, a pesar de ello, tratándose de la capital, los controles policiales son más estrictos.

Desde el punto de vista social las relaciones son nefastas, ambas partes aunque compartan a veces espacio en lo laboral, cuando se habla de amistades o amor solo se relacionan con los de su misma etnia, aunque Uigures de segunda generación que no tienen problemas en hablar chino mandarín, estudian en escuelas y están más integrados en la etnia Han.

Una de las cosas que más me han llamado la atención a la hora de hacer la investigación es la diferencia entre padres Han y padres Uigur a la hora de que su hijo tenga una relación con alguien de la otra etnia.
Mientras que los Han tienden a ver bien que su hijo esté con una mujer Uigur ya que creen que las musulmanas son unas esposas complacientes, ven con malos ojos que su hija esté con un hombre Uigur ya que creen que son maleducados y agresivos. Por el contrario, los Uigur pueden aceptar que su hija esté con un hombre Han que sea rico y sobretodo que la respete pero no que su hijo esté con una mujer Han ya que el varón tiene que asegurar que se mantienen las tradiciones familiares.

 

Conclusión

Para finalizar voy a dar paso a una síntesis breve del tema y la posterior reflexión tras analizar el mismo.

El estudio ha constado de dos partes, Venus y Mercurio, aunque esta separación es simbólica ya que el trabajo se ha planteado para que constituya en sí mismo una unidad continua. En ‘Venus’ hemos podido ver la situación general del Islam en China así como conocer los principales grupos que lo componen mientras que en ‘Mercurio’ se narra aspectos de la convivencia de los grupos Uigures en ciudades de mayoría Han.

Estoy muy satisfecho con esta, mi primera investigación realizada, ya que el hecho en sí de ver recopilado todas las posturas en todos los contextos, y no quedarse solo con lo superficial, es un hecho gratificante que hace que merezca la pena el esfuerzo en el depositado.
No obstante es triste al mismo tiempo el tomar consciencia de las situaciones tan duras que se viven en el mundo día a día y que desconocemos por completo, este trabajo plantea tan solo una pequeña parte de este panorama desolador.

Quizás lo más desesperanzador bajo mi punto de vista  es el hecho (que por otra parte no relatan los medios) de que el clima de intolerancia y odio entre musulmanes y laicos en China es en general mutuo, a pesar de que hay quienes luchan poco a poco por que no sea así.

El conflicto de Xinjiang es un problema sencillo pero eso no quiere decir que sea de fácil solución. Una región con recursos subordinada al mandato de un régimen más poderoso y una lucha de intereses. Es cierto que los medios de respuesta por parte del pueblo Uigur no son los más adecuados, con la constante utilización de las armas y violentas revueltas sociales, pero por otro lado el gobierno chino es totalmente rígido en su actuación y no contempla los anhelos y necesidades de su propio pueblo.

Esperemos que el progreso del que tanto se alardea sea entendido también como nuevas alternativas para sortear las piedras del camino y no solo para utilizar esas piedras para construir altos edificios, que se abra una vía de empatía y dialogo, que se deje vivir a las personas sean lo que sean, que ya es hora.

“Las generalizaciones, en definitiva, siempre son imprecisas y deficientes, porque cada grupo o persona es única.” – Antonio José Domenech del Río.

 

Bibliografía

YANG, Mayfair Mei-Hui. “Islam and Modernity in China”. En: Global, Area, and International Archive: Chinese Religiosities: Afflictions of Modernity and State Formation. Berkeley: University of California Press, 2008. p. 179-205.

KALTMAN, Blaine. “Han-Uighur Relations”. En: Under the Heel of the Dragon: Islam, Racism, Crime, and Uighur in China. Athens: Ohio University Press, 2007. p. 64-94.

CROSSLEY, Pamela Kyle. Empire at the Margins: Culture, Ethnicity, and Frontier in Early Modern China. Berkeley: University of California Press, 2005. 391 p. ISBN:  0-520-23015-9.

DÍEZ, Pablo. “Uigures: Chinos de segunda”. En: Diario ABC. Madrid: Diario ABC S. L, 12 de Julio de 2009, p. 10-11.